El trasfondo de las estadísticas nacionales
Un análisis profundo sobre los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) revela que en lo que va del período se ha registrado la baja de más de 5.600 empresas en todo el país, afectando de manera directa el empleo privado asalariado y las altas de categorías del monotributo. Las principales cámaras empresariales aducen que la combinación de una carga tributaria superpuesta entre los tres estamentos del Estado (Nación, Provincia y Municipios) y la contracción de la demanda de mercado ha vuelto inviable la continuidad de unidades de negocios de pequeña y mediana escala (pymes).
La traducción al escenario salteño
En Salta, la estructura productiva es fuertemente dependiente de las micro y pequeñas empresas familiares. La caída del empleo registrado nacional impacta a nivel local bajo dinámicas muy específicas:
- Efecto en el sector servicios y construcción: Ante la paralización de la obra pública civil financiada por fondos nacionales, las constructoras locales se han visto obligadas a reducir sus plantillas, volcando mano de obra calificada a la informalidad.
- La paradoja minera: Si bien los proyectos mineros operan como un imán de empleo formal en la provincia, la demanda de puestos hiperespecializados en la Puna no llega a absorber el goteo de vacantes que se destruyen en los centros urbanos (como Orán, Tartagal o el Gran Salta) vinculados al comercio tradicional y los servicios de consumo general.
- Presión sobre las arcas locales: Cada baja en el régimen de monotributo o autónomos a nivel nacional implica una reducción directa en la recaudación provincial vía Impuesto a los Ingresos Brutos y tasas de inspección comercial de las intendencias salteñas, restringiendo el margen de maniobra del gobierno provincial para mitigar la crisis con fondos propios.



