Finalmente llegó el día en el que Estados Unidos tuvo la capacidad de poder lanzar sus propios astronautas desde suelo propio, luego del retiro en 2011 de los transbordadores espaciales.

Lo hizo gracias al acuerdo que realizó con SpaceX, la empresa espacial privada que se asoció a la NASA para alcanzar la preciada meta, que hasta último momento se vio amenazada con la cancelación del despegue por las condiciones climáticas en Cabo Cañaveral, Florida.

El lanzamiento del cohete Falcon 9 con la cápsula Crew Dragon de SpaceX ocurrió a las 16.22 hora argentina (19H22 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, con la presencia del presidente Donald Trump.

El clima forzó el miércoles último el aplazamiento de lo que habría sido el primer lanzamiento de astronautas desde suelo estadounidense en casi una década, y el primero tripulado de una empresa comercial. “Procediendo con la cuenta regresiva hoy”, dijo horas antes Elon Musk, fundador de SpaceX.

La misión Demo-2 forma parte del programa comercial de vuelos espaciales con el que la NASA busca abaratar los costes de los viajes al espacio a través de compañías privadas como la de Elon Musk, fundador de SpaceX.

Las compañías aeroespaciales Boeing y SpaceX fueron seleccionadas en septiembre de 2014 para diseñar naves, cohetes y sistemas que permitan el transporte de tripulaciones de la NASA a la EEI. Pero la empresa de Musk se impuso primero en la carrera espacial privada, que tiene mucho futuro para misiones hacia la Luna y Marte

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