Si a veces te duele la cabeza y se te pasa al rato, después de tomarte un té, un analgésico suave de venta libre o con una respiración profunda, tal vez te resulte muy difícil entender cuando alguien te dice que no puede salir de su casa porque está con jaqueca. O, al contrario, a veces eso te pasa a vos, que te excusás de alguna salida y te insisten, minimizan lo que te pasa, te dicen que no puede ser para tanto, que te dejes de hinchar te tomes algo y dale, venite la vas a pasar genial.

Justamente por eso, porque se tiende a minimizar este problema y para sensibilizar a la sociedad en la importancia de tomarlo más en serio, se estableció el 12 de septiembre, como el Día Internacional contra la Migraña.

El dolor de cabeza es complicado de explicar y de entender, porque no es igual para todos. En principio, nos confunden sus nombres, que los hay varios y no es fácil distinguirlos. Dolor de cabeza, jaqueca, migraña, cefalea, son todos nombres para identificar algo que si te sucede a menudo, si te incapacita para hacer tus actividades habituales, se convierte en un tema de salud que requiere atención médica.

Cómo se reconocen las cefaleas y las migrañas
Las cefaleas en general y las migrañas (o jaquecas) en particular, son tipos de dolores de cabeza muy intensos y largos, cuyo origen para cada persona que lo padece puede ser de distinto tipo, pero el síntoma es siempre el mismo: sensación de algo que te oprime el cráneo, no se te pasa rápido, te resulta imposible estar de pie, te molestan la luz y los ruidos a tu alrededor.

La migraña es una enfermedad neurológica, caracterizada por ataques recurrentes de dolor de cabeza de gran intensidad, que puede acompañarse de síntomas como vómitos, náuseas, mayor sensibilidad a la luz, al sonido y a los olores. Estos episodios pueden durar entre 2 y 72 horas. Según los especialistas es tres veces más común en mujeres que en hombres y afecta con mayor frecuencia a personas de entre 15 y 50 años. La cantidad de días de crisis al mes están directamente relacionada con la limitación para realizar actividades laborales, familiares, académicas y/o sociales afectando en la calidad de vida.

Llegar a un diagnóstico adecuado es difícil porque generalmente, una vez que se pasan los ataques y te volvés a sentir bien, te olvidás de consultar, pensás que ya pasó lo peor y que habrá sido un episodio aislado. “Existen en Argentina muchas personas que sufren migraña sin diagnosticar, que recurren a la automedicación, lo cual provoca efectos rebote que complejizan aún más el cuadro. Es importante que consulten para tener un diagnóstico y comenzar un tratamiento efectivo que permita recuperar el tiempo perdido por esta enfermedad impredecible”, recomienda el doctor Daniel Doctorovich, neurólogo, jefe de la Sección Cefaleas del Hospital Italiano.

La migraña en Argentina
Un reciente trabajo de investigación, el Primer Estudio de Prevalencia de Migraña en Argentina, llevado adelante por Poliarquía Consultores, con el liderazgo del grupo de trabajo de cefaleas de la Sociedad Neurológica Argentina, busca comprender el alcance y las características de la migraña a nivel nacional.

El 53% de los argentinos sufrió al menos un dolor de cabeza en los últimos 12 meses.
El 9,5% de los encuestados respondieron afirmativamente al menos 4 preguntas del test de migraña y fueron considerados “migrañosos”.
6 de cada 10 personas que sufren de dolores de cabeza les molesta la luz o los ruidos durante la crisis.
La mitad de ellos siente que el dolor de cabeza limita su actividad física o intelectual.
Cerca del 40% declaró que los episodios duran habitualmente más de 4 horas si no toma ningún analgésico. Un porcentaje similar declaró tener dolores frecuentes.


Qué podés hacer:


Sabé que tu estilo de vida puede afectar negativamente y que cambiando de hábitos ya estás dando un primer paso super importante para reducir los dolores de cabeza. En medicina esto se llama tomar medidas higiénico-dietéticas y consiste en llevar una alimentación saludable, baja en azúcares y grasas, rica en frutas y verduras, equilibrada en calorías y nutrientes, y en estar bien hidratada. También en hacer una actividad física que te resulte placentera en forma regular.

  • Durante el ataque, quedate en reposo, en un lugar lo más calmo y aislado posible, sin ruidos y a oscuras y solo acompañada de alguien que comprenda como te sentís y te ayude.
  • Para reducir el dolor, podés aplicarte compresas en distintas partes de la cabeza, en las zonas donde más irradia el dolor, alternando agua fría y tibia en la frente y base del cuello.
  • Tratá de identificar las situaciones, lugares o alimentos que te desencadenan un ataque. Comidas que te caen mal, circunstancias que te provocan estrés o personas con las que te ponés tensa.
  • Es importante descansar bien, dormir lo necesario, desconectarte de las pantallas antes de ir a la cama.
  • Evitá abusar de los analgésicos y no te automediques psicofármacos, que solo pueden prescribirte un profesional después de hacerte un diagnóstico adecuado, basado en estudios médicos.
  • Consultá con un neurólogo, especialmente si los síntomas se cronifican.
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