Aunque millones de personas alrededor del mundo lo practican, el adiestramiento canino es una disciplina que aún no está definida con claridad. La principal dificultad para esta definición reside en que los propietarios de perros no entienden la necesidad de adiestrar a sus mascotas.

Los propietarios “destruyen” a sus perros cuando le instauran hábitos humanos. Hay que amar a nuestras mascotas, pero sin olvidar su naturaleza animal.

Esto implica que tenemos dueños que prácticamente “destrozan” a su mascota al “humanizarlas” o maltratarlas cuando desconocen el proceso de educación de su perro, confiriéndoles hábitos indeseados desde cachorros. Vale remarcar que a las mascotas hay que amarlas, pero sin olvidar que es un animal, por lo que se rige por ciertas conductas propias de su naturaleza.

Algunas personas piensan equivocadamente que el adiestramiento canino consiste en “robotizar” a los perros mediante alguna técnica mística de programación mental.

El clásico adiestramiento no se realiza en base a algún determinado plan de trabajo de acuerdo a la mascota. No todos los labradores ni todos los pastores se educan igual. Cada uno tiene su propia personalidad y sus propias características, así pertenezcan a una misma raza.

Otro pensamiento común es que el adiestramiento es necesario para perros de trabajo real o con finalidad deportiva. Esto equivale a pensar “¿para qué envío a mi hijo al colegio si yo le puedo enseñar a valerse en el mundo real?”, “¿para qué le enseñan matemáticas si no va a ser ingeniero?”

Sólo algunas personas consideran que es necesaria adiestrar a nuestra mascota, especialmente a los perros pequeños como los Pekineses, los Yorkshire o a los mestizos. La raza o el pedigree no hace un ejemplar superior en cuanto a su educación.

Existen muchas discrepancias entre educadores de perros a la hora de definir con precisión su concepto, debido a los métodos y formas de llevar la enseñanza de la mascota. Existen diferentes puntos de vista y muchos de ellos son válidos.

El adiestramiento canino es el proceso mediante el cual una persona logra que un perro aprenda y adquiera destreza en algo y mantenga esa destreza. Y si lo esto se realiza sin estresar o maltratar a la mascota podremos decir que vamos por buen camino.

El adiestramiento canino necesita de la participación de una persona, directa o indirectamente, para que esta fije un status de jerarquía en casa. La participación de sus dueños en el método amo/can es fundamental. Esto exige la adquisición y mantenimiento de destrezas. Es decir, no basta con enseñarle algo nuevo a tu perro, si no que es necesario mantener y perfeccionar ese aprendizaje para poder decir que tu perro está adiestrado. Por eso el curso amo/can es esencial.

El aprendizaje del dueño en los métodos de enseñanza y el posterior mantenimiento mediante prácticas y juegos de obediencia resulta altamente eficaz. Una vez que las conductas adiestradas se convierten en hábitos, el mantenimiento es fácil y no requiere mucho esfuerzo.

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